Somos Venezuela: Independencia




Con sólo unas cuantas minas de oro explotadas, Venezuela permaneció en las sombras del Imperio Español durante sus primeros tres siglos. Sin embargo, el país tuvo un papel más importante a principios del siglo XIX, cuando Venezuela dio a Latinoamérica uno de sus más grandes héroes: un hombre llamado Simón Bolívar.
Venezuela ansiaba liberarse del dominio del Imperio Español, y en 1806 un revolucionario de nombre Francisco de Miranda, encendió la primera llama para lograr este objetivo. Sin embargo, sus esfuerzos para establecer una administración independiente en Caracas terminaron cuando sus compañeros de conspiración lo entregaron a los españoles. Fue embarcado a España y murió en prisión. Bolívar entonces asumió el liderazgo de la revolución. Después de algunos intentos que no tuvieron éxito para derrotar a los españoles en casa, se retiró a Colombia, después a Jamaica hasta que llegó el momento oportuno en 1817.
Juan Vicente BolívarLas Guerras Napoleónicas acababan de terminar en Europa y el apoderado de Bolívar en Londres pudo conseguir dinero y armas y reclutar a un pequeño número de veteranos de la Legión Británica de la Guerra Peninsular. Con esta fuerza y un ejército de caudillos de Los Llanos, Bolívar marchó sobre los Andes y derrotó a los españoles en la Batalla de Boyacá, logrando la independencia de Colombia en agosto de 1819. Cuatro meses después en Angostura (actualmente Ciudad Bolívar), el Congreso de Angostura proclamó a la Gran Colombia como un nuevo estado unificando lo que ahora son los países soberanos de Colombia, Venezuela y Ecuador (aun cuando los últimos dos aún seguían bajo el dominio español). Las reminiscencia del evento aún sigue en Ciudad Bolívar y se puede admirar la enorme mansión donde debatió el primer congreso. La liberación de Venezuela llegó el 24 de junio de 1831 en Carabobo, donde las tropas de Bolívar derrotaron al ejército monárquico español.
Aunque Venezuela era considerada la menos importante de las tres provincias de la Gran Colombia, el país padeció la mayor carga de la lucha. Los patriotas venezolanos pelearon no solo en su propio territorio sino también en las tropas que Bolívar dirigió en Colombia y bajando por la Costa del Pacífico. Para finales de 1824, Bolívar y sus asistentes habían liberado Ecuador, Perú y Bolivia. Se estima que un cuarto de la población venezolana murió en las guerras de independencia.

La Gran Colombia y la Historia de Venezuela a finales del siglo XIX

La visión de Bolívar de una república unificada se terminó antes de su muerte en 1830. En su lecho de muerte proclamó: “América es ingobernable. El hombre que se pone al servicio de la revolución ara en el mar. Esta nación cayó inevitablemente en las manos de una turba ingobernable y después pasó a las manos de pequeños tiranos prácticamente iguales.” Desgraciadamente, sus declaraciones no estaban lejos de la verdad. El estado compuesto de las tres provincias, Gran Colombia, comenzó a colapsar desde el momento de su creación; el régimen central fue incapaz de gobernar el enorme país con sus diferencias raciales y regionales. El nuevo estado existió sólo una década antes de separarse en tres países independientes.  
Tras la separación de Venezuela y su salida de la Gran Colombia, el congreso venezolano aprobó una nueva constitución –y aún cuando difícil de creer – expulsando a Bolívar de su país natal. De hecho, tomó a la nueva nación venezolana 12 largos años el finalmente reconocer su deuda al hombre a quien le debía su libertad. En 1842, los restos de Bolívar fueron traídos desde Santa Marta, Colombia, donde murió, a Caracas y sepultados en la catedral nacional. En 1876 sus restos fueron solemnemente transferidos al Panteón Nacional en Caracas, donde ahora reposan en un sarcófago de bronce.



El año 1830, cuando Venezuela obtuvo su completa libertad como un país independiente, marcó el principio de la era de los “pequeños tiranos prácticamente iguales.” El periodo post-independiente en Venezuela fuer marcado por serios problemas gubernamentales que siguieron por más de un siglo. Estos fueron tiempos de despotismo y anarquía, en los que el país era gobernado por una serie de dictadores militares conocidos como caudillos.  
El primero de los caudillos fue el General José Antonio Páez, quien gobernó al país por 18 largos años (1830–1848). Fue un gobierno duro, pero estableció cierta estabilidad política y puso de pie la débil economía. El periodo que siguió fue una cadena casi ininterrumpida de guerras civiles que sólo se detuvieron por otro dictador que gobernó por largo tiempo: el General Antonio Guzmán Blanco (1870–1888). Blanco lanzó un ambicioso programa de reformas, incluyendo una nueva constitución y garantizó cierta estabilidad temporal, pero su gobierno despótico originó una amplia y popular oposición y cuando finalmente dimitió, el país se sumergió nuevamente en una sangrienta guerra civil.
Durante la década de 1849, Venezuela se planteó la cuestión respecto a su frontera oriental con la Guayana Británica (actualmente Guyana), reclamando como propias las dos terceras partes de Guayana, hasta el Río Esequibo. El asunto fue tema de prolongadas negociaciones diplomáticas y fue eventualmente establecida en 1899 por un tribunal de arbitraje, que otorgó los derechos sobre el territorio en cuestión a la Gran Bretaña. A pesar de la sentencia, Venezuela mantiene su reclamo hasta el día de hoy. Todos los mapas producidos en Venezuela incluyen esta parte de Guyana dentro de las fronteras de Venezuela, etiquetada como “Zona en Reclamación.”
Otro conflicto que originó una grave tensión internacional fue el incumplimiento de pagos de Venezuela a Gran Bretaña, Italia y  Alemania sobre préstamos acumulados durante el gobierno de otro caudillo, General Cipriano Castro (1899–1908). En respuesta, los tres países europeos enviaron sus naves a bloquear los puertos marítimos venezolanos en 1902.

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